Con 132 votos, los impulsores de la iniciativa lograron que el proyecto de ley se discuta en comisión a partir de la semana próxima; rechazo del Frente de Todos

La mayoría de los bloques de la oposición de la Cámara de Diputados emplazaron al oficialismo a que se constituyan las comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Presupuesto para que, en el plazo de un mes, emitan un dictamen sobre la instrumentación de la boleta única de papel como nueva herramienta de votación a partir de las próximas elecciones.

 

La moción fue aprobada por 132 frente 116 negativos y 3 abstenciones. El oficialismo la rechazó mientras que la izquierda, pese al furibundo discurso de Miriam Bregman, se abstuvo. «¿Me dicen de qué tamaño va a ser la boleta única papel? ¿Qué va a ser? ¿Una frazada?», dijo la diputada de izquierda.

 

El tratamiento de las iniciativas comenzará la semana próxima y el dictamen deberá emitirse el 31 de mayo, según la moción aprobada por la oposición.

 

Al final de la sesión, Germán Martínez, presidente del bloque oficialista dijo que estaba «absolutamente en desacuerdo» con el proyecto. «Entiendo la dinámica de la negociación política para tratar de configurar una agenda parlamentaria. Estoy absolutamente en desacuerdo con cualquier intento de tratar reformas electorales sobre tablas sin dictamen de comisión», dijo Martínez.

 

La oposición insistió en las ventajas de boleta única, tanto en materia de transparencia (evitará muchas trampas, advirtió) como de ahorro y medioambientales.

 

El debate no estuvo exento de ironías. El jefe del bloque de diputados de la Coalición Cívica, Juan Manuel López, y la diputada Graciela Camaño, del interbloque Federal, le recordaron a Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados, que en 2016 él votó en favor de la instrumentación de la boleta única, pero electrónica.

 

Aquel proyecto sucumbió en el Senado y la reforma electoral quedó trunca. El oficialismo ahora se resiste a modificar el sistema electoral.

 

«Este debate ya fue dado, lo dimos en 2016. Entonces, 152 diputados votaron este proyecto, muchos de los cuales veo en el bloque del oficialismo. Entre ellos usted, señor presidente», señaló Camaño. El presidente de la Cámara de Diputados tomó el guante. «Sí, la voté», acotó.

 

López insistió en la cuestión. «En 2016, una mayoría de diputados votamos a favor de la boleta única electrónica, entre otros Usted, señor presidente, y otros compañeros del Frente de Todos. El único argumento que escuché del oficialismo para oponerse a esta iniciativa es que la boleta tradicional impulsa la militancia. Yo creo que el peronismo tiene más capacidad de dialogar, de acercarse al electorado, que repartiendo boletas de papel», enfatizó López.

 

La diputada Graciela Ocaña (Pro) fue otra de las oradoras en favor de la reforma. Dijo que es necesario modificar el sistema «vetusto de selección de candidatos» y remarcó que si se hubiera aplicado la boleta única el año pasado, se hubieran ahorrado $3.000 millones de pesos, solo en las últimas elecciones. Entre los beneficios de este sistema de votación remarcó además el hecho de que es sustentable con el medioambiente.

 

Quien inició el debate fue el radical Mario Negri, quien anticipó que el proyecto volvería «seguramente» a las comisiones antes de ser aprobado. «Si no prospera los dos tercios, seguramente habrá un debate en las comisiones para que vuelva al recinto. Esto es hablar de transparencia. Y así como hablamos de boleta única, también tenemos que hablar de fecha limpia y extinción de dominio», planteó el diputado Negri.

La Nación

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