Se impuso por 2-0 con goles de Lautaro Martínez y de Lo Celso, uno en cada tiempo. El equipo de Scaloni consiguió pronto la ventaja y por momentos fue dominado por Venezuela, aunque no pasó grandes angustias.

Y se viene Brasil, nomás. Habrá clásico sudamericano en esta Copa América. Será en Belo Horizonte, el martes a las 21.30. Ahí buscará poner otro ladrillo en su construcción la Selección de Argentina que ante Venezuela, aquí en Río de Janeiro, mostró su mejor cara hasta el momento con ese 2-0 que la depositó en la semifinal.

No brilla, pero ya no sufre. Y con un Lionel Messi en su versión más terrenal -se tomó en serio eso de ser uno más-, el concepto de equipo apareció en el Maracaná por primera vez en este ciclo para edificar una victoria sin dudas. A 1811 días de la final perdida ante Alemania en 2014, esta vez la sonrisa fue protagonista en este mismo legendario estadio.

De adelante para atrás. De menor a mayor. El equipo de Lionel Scaloni va tomando forma. De a poco. De a un paso a la vez. De los desajustes, los bloopers en defensa, el desorden táctico y la falta de peso ofensivo a la organización, el control de la pelota con la paciencia como mejor amiga, el equilibrio, la presión y los goles de los delanteros. Argentina crece y avanza.

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