Después de dos meses de valores superiores al 7%, en abril el número mostraría una desaceleración, pero igualmente será alto. Los economistas ya hablan de un piso de suba de precios este año del 65%, que incluso podría trepar hasta el 75%.

Afectado por el alza de las commodities producto de la guerra entre Rusia y Ucrania, abril muestra una desaceleración de la inflación, aunque leve. Sin embargo, la negativa cifra de 6,7% de marzo, superior a todos los pronósticos privados y el peor registro en 20 años -desde abril de 2002, cuando fue de 10,4%- obligó a los economistas a agarrar la calculadora para rehacer proyecciones.

De acuerdo con las proyecciones de las consultoras económicas, este mes los alimentos registrarán un incremento de precios en torno al 6% y la expectativa es que esta tendencia continúe todo el año, a pesar de los intentos oficiales por lanzar medidas que busquen desacoplar los valores locales de los internacionales.

Así, las consultoras corrigieron sus cálculos y ahora estiman que la tasa inflacionaria este año podría ubicarse en torno al 66%, incluso 75%, muy por encima del 50,9% que había registrado en 2021.

Aunque las estimaciones sobre la cifra final que alcanzará el costo de vida este año varían entre consultoras y economistas, en lo que coinciden los analistas es que el piso inflacionario es 60% para 2022.

Es el rubro que más inquieta al Gobierno por el impacto que tiene en la pobreza y la indigencia y es lo que buscará atacar con una batería de medidas en permanente evaluación.

La ampliación de Precios Cuidados, la canasta de proximidad, el refuerzo de las ferias barriales, la constitución de fideicomisos privados, como el del trigo y el aceite: todas medidas que buscan atenuar el impacto en precios, pero que son apenas paliativos.

Fuentes oficiales aseguraron a Infobae que «se están estudiando fideicomisos para otros rubros como el cárnico y el lácteo» y esperan que los precios comiencen a desacelerar producto de una merma del consumo. En abril, aseguraron desde la Rosada, «debería percibirse un impacto en la demanda a raíz de la alta inflación de marzo».

«Acá la política económica no tiene mucho espacio para trabajar. Este año se esperaba una inflación mayor que en 2021 por la actualización de tarifas y porque el tipo de cambio dejaría de funcionar como ancla, pero lo que nadie esperaba era el salto del precio de los commodities que se produjo a partir de la guerra», afirmó el economista Rodrigo Alvarez.

Frente a este panorama, el Gobierno anunció este lunes nuevos bonos para reforzar el poder adquisitivo de los jubilados, trabajadores informales, y monotributistas de las categorías A y B. De esta forma, la inflación de este año estará muy lejos del rango de entre 38% y 48% que figura en el acuerdo con el Fondo Monetario.

Aunque no es una meta cuantitativa que condiciona los desembolsos previstos y que si se incumple obliga a pedir un perdón (waiver) al FMI, los analistas prevén que el parámetro inflacionario estipulado en el programa será recalibrado en mayo, cuando se realice la primera revisión trimestral del programa.

Desaceleración en el consumo
Los datos de consumo masivo de marzo publicados días atrás por la consultora Scentia ya mostraron una desaceleración en el crecimiento, aunque se trató del noveno mes consecutivo con resultado positivo.

La variación de las ventas en supermercados y autoservicios del mes pasado versus el mismo mes de 2021 fue de 3,7%, lo que dejó un acumulado de 6,7% en el primer trimestre.

Para abril, señaló su director, Osvaldo del Río, «se espera que se profundice esa desaceleración en el consumo, no sólo producto de la inflación sino porque la base de comparación del año pasado comienza a ser un poco mejor».

Este impacto en el consumo podría atenuar la suba de precios, pero en las empresas productoras de alimentos advierten que no se descarta que los precios de las commodities vuelvan a pegar otro salto en el segundo semestre.

Qué sucederá con la guerra es un escenario incierto, al igual que sus consecuencias. Además, los costos locales siguen en alza, en línea con una inflación que ya se ubica, según las estimaciones privadas, en un piso del 65%.

La inflación golpea la canasta alimentaria
La canasta básica alimentaria (CBA), que se usa como parámetro para medir el nivel de indigencia, situación que afecta a los sectores más vulnerables de la población, se encareció en febrero 9% respecto al mes previo, y la variación interanual alcanzó a 52,2%. El dato sobre el costo que alcanzó la canasta alimentaria en marzo será difundido este jueves por el INDEC.

Pero la suba de 7,2% que registraron los precios de alimentos en marzo, anticipa una cifra también alta de la CBA. Al respecto, un sondeo de Focus Market arrojó que la canasta alimentaria para una familia tipo (un matrimonio con dos hijos) alcanzó en marzo un costo de $42.111, lo que implica una suba de 5,61% mensual y un aumento de 51,24 % en la comparación interanual.

De acuerdo con el Índice de Precios Canasta Básica Alimentaria Consumo Masivo (IPCACOMA) que mide a la consultora, los productos que registraron los mayores incrementos de precios en marzo respecto al mes anterior, fueron los huevos (19,7%), la harina de trigo 15,7%) y los fideos, con un repunte de 14,6%. Si se mira la comparación interanual, los incrementos más significativos se observaron en el valor del café (86%), pan (84%) y condimentos, con un 82%

El director de Focus Market, el economista Damián Di Pace, alertó que la canasta básica alimentaria presenta fuertes subas en el mes de marzo. «Si se considera un salario mínimo vital y móvil de $33.000, el mismo queda rezagado en $9.100. Es decir que está 24% por debajo de los ingresos necesarios para que una familia tipo pueda acceder a la misma», puntualizó.

«Recién en abril el salario mínimo vital y móvil pasa a incrementarse un 18%, quedando en $ 38.940. Es decir que aún queda retrasado en unos $3.160, sin tomar en cuenta la inflación y pérdida de poder adquisitivo que tendrá ese ingreso respecto de la variación de precios durante este mes», enfatizó.

Remarcación acelerada
«La suba de las commodities no es de ahora. Se exacerbó más por la guerra, pero vienen en alza desde la pandemia, por lo que nos preocupa qué puede pasar hacia adelante. Ya está instalado en el gobierno que hay que tomar medidas para lograr el desacople de los precios», dijo una fuente de una alimenticia.

Respecto de los precios de los alimentos de abril, varias consultoras esperan un alza de entre 5,5% y 6,5% y una cifra cercana al 5% para el índice general. Las fuentes oficiales afirmaron que mirarían con buenos ojos un número de esa magnitud para este mes, pero para que la inflación no llegue al 80%, debería desacelerar en el segundo semestre.

«Nuestro relevamiento de las primeras dos semanas de abril nos da una suba en alimentos y bebidas del 2,4% y estamos esperando un mes que, nuevamente, supere el 5%. El dato de marzo va a acelerar la remarcación de precios. Para el IPC general, un buen escenario sería que se ubique entre 4,5% y 5%. Hoy el desafío es lograr que sea inferior a eso, que ya de por sí es elevado», sostuvo el titular de LCG, Guido Lorenzo.

¿Cómo viene la inflación en abril?
Di Pace sostuvo que «el dato de inflación de marzo ha sido demoledor sobre la variación de precios que componen la canasta básica alimentaria» y acotó que en abril la inflación de esa canasta «sigue en un nivel aún elevado».

Según un relevamiento de Eco Go, el valor de los alimentos en la primera semana de abril se encareció 0,9% con respecto a la semana previa, en tanto que la segunda semana de este mes ascendieron 0,4%, mientras que en la tercera semana treparon 0,9%. Sebastián Menescaldi, de Eco Go, dijo a iProfesional que «con este dato, la inflación de alimentos consumidos en el hogar en abril treparía a 6,5% mensual».

Asimismo, el economista proyectó que la inflación general de abril se ubicará en torno a 5,7%, 0,2 puntos porcentuales por encima de lo esperado la semana pasada «explicado principalmente por el fuerte arrastre que dejó marzo». «A esto se le suman aumentos en expensas (cerca del 20%), prepagas (6%), empleadas domésticas (12%)», añadió.

Por su parte, Tomás Alvarez Kuhnle, economista de Analytica, comentó a iProfesional que «el dato de inflación de marzo elevó nuestra expectativa de inflación para abril, debido principalmente a la propia inercia de la inflación núcleo (+6,4% en marzo)». Y agregó: «En las primeras dos semanas de abril parece estar dándose algo más de paz respecto a la evolución de los precios. Pero, el precedente de marzo sienta una base alta y esperamos que la inflación este mes se ubique en torno al 5%».

María Castiglioni, economista de C&T indicó que aunque en la primera quincena de abril el precio de los alimentos «se desaceleró, la inflación en abril nos sigue dando algo arriba de 4%».

En Delphos calcularon que la inflación de abril oscilará entre 5,2% y 5,3%, mientras Juan Luis Bour de FIEL estimó que estará en torno al 5%. En FMyA proyectaron que se ubicará en alrededor de 4,7%, y en EconViews prevén que ronde el 4,5%.

Abril, otro mes caliente
A su vez, para Analytica, la suba de este rubro será de 6%. «La inflación en alimentos muestra una escalada desde diciembre que se profundizó en los dos últimos meses hasta promediar 7,3% mensual. Hay dos efectos claros: en febrero subieron fuertemente algunas frutas y verduras (lechuga y tomate) a raíz de la estacionalidad propia de este tipo de productos. Y en marzo, por la disparada del precio internacional del trigo y el maíz, que impactó a nivel local. El problema es que, más allá de esas causas puntuales, el resto de los alimentos en ambos meses subieron a un promedio por encima del 5% mensual», dijo el economista de la firma, Claudio Caprarulo.

A su vez, sostuvo que proyectan para abril una inflación general cercana al 5% y, hacia adelante, «es difícil proyectar un alza de precios menor al 4%», por lo que su estimación a diciembre ya se ubica en 65%».

Para Alvarez, el shock de los precios de los alimentos tenderá a atenuarse en los próximos meses, pero no así la inflación general, que «persistirá en torno al 5% holgado durante este primer semestre, para ubicarse algo por debajo de ese número recién a partir de agosto», dijo.

Según explicó, durante el segundo semestre, «habrá dos factores que impactarán sobre la inflación: por un lado, un Banco Central (BCRA) que va a buscar proteger más las reservas y es posible que se limiten más las importaciones; y por otro, se espera un ajuste de tarifas. Por eso creo que la inflación este año va a estar por encima del 65%».

¿Cuál es el nuevo cálculo de inflación para todo el año?
Sebastián Menescaldi, director de Eco Go, proyectó que la inflación en 2022 alcanzará a 66,5%, frente al 62% que estimaba hace un mes atrás.
En Delphos analizaron que «en el corto plazo cobran todavía más importancia las expectativas inflacionarias reflejadas en acuerdos paritarios, la variación del tipo de cambio oficial y los futuros ajustes en las tarifas de servicios públicos y combustibles».
En ese marco, la consultora remarcó que «hemos elevado nuevamente nuestras expectativas de inflación entre 65% y 66% anual».
Por su parte, Alvarez Kuhnle planteó que «para el resto del año la dinámica inflacionaria dependerá fuertemente de las expectativas y la capacidad que tenga el Gobierno de no generar mayores desórdenes de precios relativos y que el escenario internacional no empeore».
«Si esto se cumple, la inflación mensual de los próximos meses podría rondar en un promedio del 4% y cerrar el año con una variación interanual de diciembre de 65,3%», pronosticó el economista de Analytica.
En EconViews señalaron que «subimos la inflación esperada de 56% a 61%. Nuestra visión es que si nos equivocamos, seguramente será por prudentes y no por exagerados».
En igual línea, en FMyA esperan que la inflación anual sea 61%, mientras que Castiglioni dijo que «después del dato de marzo revisamos algo al alza la proyección y ahora estamos en 60%».

¿Los bonos para sectores vulnerables son efectivos?
María Castiglioni, economista de C&T, juzgó que las medidas este lunes para reforzar los ingresos de jubilados, trabajadores informales, y monotributistas «no resuelven nada, son simplemente alicientes para los sectores más afectados por la aceleración de la inflación, con costo fiscal y el Gobierno anunció más impuestos para compensarlo, lo que no es para nada una buena señal».
Y subrayó la economista: «El gran problema de fondo es el altísimo gasto, y por ende, el déficit fiscal y su financiamiento monetario. Falta generar confianza, y estos anuncios no van en ese sentido».
Juan Luis Bour de FIEL concordó que el bono para esos sectores vulnerables «es un paliativo de extremadamente corto plazo».
«Van a requerirse muchos bonos de estos de aquí hasta fines de 2023 para que en un escenario de alta inflación puedas compensar la caída de ingresos reales de la población informal, y es un bono que va a tener consecuencias de aumento del gasto público, es decir consecuencia inflacionarias, y de alejar el equilibrio fiscal, y va a ser mucho más difícil estabilizar la economía», auguró.
Eugenio Marí, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso también opinó que «los refuerzos en la asistencia social son solo paliativos de corto plazo que no cortan la tendencia al aumento de la pobreza».
«El problema de fondo es de productividad. Cada vez más trabajadores estén bajo la línea de la pobreza. Es síntoma de que el empleo es cada vez menos productivo. Esto es el reflejo de falta de inversión, que no es sino la consecuencia de una política económica que va deteriorando la moneda nacional y los incentivos a la producción», aseguró.

«Alberto Fernández es el responsable de la economía»
El economista José Piñeiro Iñiguez criticó la falta de una política económica del Ejecutivo y advirtió que la variación del sistema de precios depende fundamentalmente en su instrumentación del ministro de Producción.
«Es el Presidente Alberto Fernández quien tiene que conformar los lineamientos económicos para que el ministro de Economía, Martín Guzmán, o quien quiera que esté, pueda elaborar un plan. Hoy ellos funcionan a ciegas», señaló el economista (MBA de la Universidad de Harvard, EEUU) en diálogo con el programa «Primera Plana», por FM de las Misiones.
«La inflación de 6,7% que tuvimos en marzo o el 5,5% que podría dar este mes, son una consecuencia de algo, que es un pasado. No te dice nada, simplemente lo que ya pasó. Lo que aumentó el kilo de pan y de carne y como te castigó el bolsillo.
Ahora, para que el precio de los alimentos evolucione de esa manera, tiene que haber algo detrás y eso detrás es la persona que delinea la política económica. El que lo hace es el Presidente», publicó Primera Edición el domingo.
Al opinar qué falta hace falta para revertir esta situación, Iñiguez expresó: «Para tener una política económica que te lleve a algún lado, a estar un poquito mejor que ayer, tenemos que analizar dónde está el problema.
De nada sirve seguir hablando del índice pasado de inflación o de los diferentes acuerdos de deuda. Eso es pasado y nosotros siempre vivimos hablando de las consecuencias en base a las actitudes que tuvimos. Los gobiernos no llegan de casualidad.
La gente repite los mismos errores si no conoce el origen del problema. Ahora hablamos de 6,7% de inflación, que probablemente el real sea mucho mayor».
Finalmente proyectó: »para adelante, esto no va a variar demasiado y dentro de un mes el índice de la suba de precios probablemente sea de 5,5%, después 4,5% y el acumulado anual seguramente se ubique en 75% y no 29% como un iluso dijo en el Presupuesto que fue rechazado».

Primera Edición – Misiones

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