El Munich volvió a quedarse con la Championes League, la sexta de su historia. El conjunto dirigido por Hans-Dieter Flick derrotó por 1-0 a PSG con un gol de Kingsley Coman a los 14 minutos del segundo tiempo y luego de siete años se convierte, una vez más, en el Rey de Europa.
El equipo bávaro escribe su nombre a fuego en las páginas de la competición más importante del Viejo Continente. El título de 2020 acompañará para la eternidad a sus otras conquistas: las del tricampeonato de 1974, 1975 y 1976, la de 2001 y la de 2013. Además, se acomoda en la galería de los más ganadores junto a Real Madrid, Milan y Liverpool. Contundente, determinante y efectivo. Ganando los 11 partidos que disputó, convirtiendo 43 goles, dejando en ridículo a Barcelona con una goleada histórica y sin dejar dudas en cuanto al juego. Este domingo demostró, una vez más en la burbuja de Lisboa, que no se lo puede perdonar. Los goles que erró el equipo parisino -el de Neymar y Mbappé-, fueron la motivación para abrir el marcador en la primera situación que tuvo en los primeros minutos del segundo tiempo.En el inicio del partido, Bayern Munich tomó el control y el protagonismo, mientras PSG esperaba con todos sus hombres detrás del mediocampo. Luego fue el conjunto francés el que tomó la posta. Los equipos se estudiaron en los primeros momentos, pero el desarrollo del partido no demoró mucho en ponerse a la altura de una final y las jugadas peligrosas llegaron en ambos arcos.

Las jugadas más claras de los primeros minutos las tuvo PSG. Primero Mbappé remató dos veces al arco, pero sus disparos rebotaron en la defensa de Bayern Munich y a los 17 llegó la ocasión más peligrosa del partido y fue en los pies de Neymar. El futbolista brasileño recibió en el vértice del área, quedó mano a mano con Neuer, pero el arquero alemán detuvo el fuerte remate. Cuando la pelota se iba al córner, Neymar volvió a meterla en el campo, pero otra vez apareció la figura de Neuer para sacarla.

El partido no da respiro porque minutos después quien llegó fue Bayern Munich. A los 22, Alphonso Davies vio en el área a Lewandowski, jugó con el polaco que controló con pierna zurda, giró y remató mordido, y la pelota se estrelló en el palo. Dos minutos después de la jugada, Jerome Boateng debió dejar la cancha por lesión y en su lugar ingresó Niklas Süle.

A los 25 la tuvo Di María. Una gran combinación de Ander Herrera con Neymar hizo que el español dejara solo al argentino, que remató al arco, pero su disparo se fue muy por encima del travesaño.

Sobre el final de la primera parte, Mbappé desperdició una situación muy clara. En una mala salida defensiva, Alaba le entregó la pelota al futbolista francés que recibió en la medialuna, ingresó al área, jugó una pared con Herrera y remató muy débil al medio del arco, donde estaba Neuer. El primer tiempo se fue cargado de situaciones de gol y de intensidad.

El segundo tiempo de PSG-Bayern Munich

El arranque presentó una energía diferente a los primeros 45 minutos, con mucha más lentitud en ambos bandos. Bayern fue dueño de la pelota, pero actuó con nerviosismo en los momentos en los que la perdía. Infracciones sobre Neymar, con tumulto incluido, y sobre Di María, dejaron dos amonestados en el equipo teutón.

La apertura del marcador de un partido repleto de situaciones llegó, y fue para Bayern Munich. Quizá la jugada del final del primer tiempo en la que Mbappé perdonó fue también un aviso que el equipo alemán no dejó pasar.

Kingsley Coman, el francés que ingresó como titular por Perisic, recibió un gran centro pinchado al segundo palo por parte de Joshua Kimmich, cabeceó sin marca, de pique al piso y puso el 1 a 0 a los 14 minutos. El delantero de 24 años tuvo su paso por PSG entre los años 2012 y 2014.

El argentino Leandro Paredes fue reemplazado por Marco Verratti a los 19 minutos. PSG aprovechó que, luego del gol, Bayern Munich perdió la tenencia de la pelota y llegó a ser el dueño de ese momento del partido.

Cuando el partido se moría, el campeón supo llevar los tiempos del partido, no se refugió detrás y supo defenderse con la pelota. El cansancio de apoderó de PSG, que se quedó sin ideas ante un equipo que demostró por qués quien es. Así, completó una temporada de ensueño: conquistó el ansiado triplete que conforman la Bundesliga, la Copa de Alemania y la Champions. Motivos de sobra para celebrar desde Lisboa hasta Munich.

La Nación

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