La mujer dijo que sintió morirse cuando salió del consultorio donde le inyectaron una sustancia para aumentar el volumen de sus glúteos. Estudios posteriores que se realizó revelaron la existencia de gran cantidad de pequeños quistes distribuidos en el tejido celular.

Denise tiene 30 años, es instrumentadora y madre de un niño de 1 año y 7 meses. Como tantas otras chicas, acudió a través de una amiga a la obstetra Mónica Laprovitta Igury, ahora imputada judicialmente por la muerte de Manuela Barreto, buscando mejorar su imagen, su estética, puntualmente el volumen de sus glúteos.

Lo que se gestó con una posibilidad concreta de lograr su objetivo, se convirtió rápidamente en una pesadilla para esta mujer, que está desesperada y que teme por su vida después del tratamiento a la que fue sometida y que, según ella, podría traerle consecuencias lamentables para su salud.
«Hoy estoy en manos de Dios, El va a decidir sobre mi salud y mi vida», exclamó la joven en diálogo con La Mañana.

El derrotero de Denise comenzó el domingo 25 de noviembre pasado, cuando acudió puntualmente a la consulta programada en la casa de la tía de la profesional, ubicada en Julio A. Roca al 800 de nuestra ciudad, la misma que el lunes a la mañana fue allanada por la Policía por orden de la jueza que está al frente de la investigación por la muerte de Manuela Barreto.

En su relato, contó que ingresó a una suerte de gabinete montado en la parte posterior de la vivienda. Allí, subió a una camilla donde se colocó boca abajo y enseguida comenzó el procedimiento estético a cargo de la obstetra, quien le aplicó inyecciones con un líquido que, según manifestaciones de la profesional, era ácido hialurónico.

Además de la sustancia propiamente dicha, también recibió otros pinchazos de la anestesia local que le colocaron (lidocaína), producto que las pacientes estaban obligadas a comprar y llevar el día del tratamiento.

«Ese domingo, después de salir del consultorio, llegué a mi casa medio muerta y al otro día entré en pánico; ahora estoy peor después de enterarme de lo que le pasó a la chica Manuela Barreto», señaló la mujer, quien recordó que antes que le coloque el producto, le preguntó a la profesional si podía sacarse todo cuando ella quisiera, a lo que la esteticista le respondió afirmativamente, explicándole que colocándole un disolvente, quedaba todo como antes.

Contó que después de la aplicación del supuesto ácido hialurónico, comenzó a sentir dolores insoportables en la columna y en otras partes del cuerpo, y su estado no era el mejor, razón por la cual la llamó al otro día pidiéndole por favor que le saque todo lo que le había puesto el día anterior. «Me dijo que vaya a las 17 y así lo hice. Me cobró dos mil pesos más y me inyectó una ampolla de otra sustancia en cada glúteo. Se desinflamaron bastante mis glúteos en comparación con lo que tenía, no del todo porque con tantos pinchazos, el proceso es lento», explicó.

Relató que antes de retirarse del consultorio, le dio de tomar una pastilla que le provocó un malestar general y agudos dolores durante un día entero. «Después de eso, la llamé insistentemente pero no me respondió ningún mensaje ni llamada; directamente se desentendió de mi estado», fustigó.

Denuncia policial

La joven relató el suplicio que está viviendo producto de la incertidumbre que tiene sobre el futuro de su salud y criticó duramente la insensibilidad de profesionales que, con el ánimo de lucrar, juegan con la vida de la gente.

Contó que decidió sacarse la sustancia que le habían inyectado por lo mal que comenzó a sentirse desde el primer minuto posterior a la aplicación. «También porque no estaba segura de lo que me había colocado. Hablé con médicos locales y todos me dijeron que es imposible que me haya suministrado lo que aduce esta profesional, también cirujanos de Paraguay opinaron lo mismo; incluso se arriesgaron a más, manifestando que generalmente lo que en realidad usan en este tipo de procedimientos es silicona aeronáutica, pero de eso yo no estoy segura ni puedo afirmar», aclaró.

Señaló que durante el procedimiento, la esteticista le mostró una botella que supuestamente contenía ácido hialurónico reticulado, con una etiqueta impresa con el nombre de farmacia Once Magistral, ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como lugar de origen y procedencia del producto.

Desde aquel día no para de hacer consultas, realizarse estudios y recurrir a médicos de nuestra ciudad. Le hicieron una resonancia magnética y también una ecografía, que revelaron la existencia de gran cantidad de pequeños quistes en el tejido celular de ambos glúteos. «También me comuniqué vía WhatsApp con un médico de Medellín, y me pidió que le mande la resonancia, porque en teoría, en la resonancia tiene que salir todo».

Por su parte, una forense que la palpó, le dijo que tiene pequeñas formaciones distribuidas, como bolitas que están a nivel del tejido celular. «Ahora me tiene que ver el doctor Alejo Paredes y después veré qué hago», relató, pero mientras tanto hizo una denuncia policial relatando todo lo vivido, antes, durante y después de la aplicación del producto que iba a mejorar el volumen de sus glúteos.

La denuncia fue recepcionada y ahora será girada a la jueza que investiga la muerte de Manuela Barreto, a fin de que evalúe su procedencia y abra una nueva pesquisa respecto de este nuevo hecho.

Establecer la causa de muerte es clave para definir el proceso

La investigación por la muerte de Manuela Barreto avanza en dos frentes. Por un lado, están los testimonios, la recolección de pruebas y toda información o dato que ayude a esclarecer este hecho, y por otro lado, el trabajo más fuerte está focalizado en los laboratorios forenses del Poder Judicial, donde estudios histopatológicos determinarán cuál fue la causa de muerte de la infortunada joven.

Manuela Barreto falleció el pasado domingo a la madrugada en el Hospital de Alta Complejidad, hasta donde había sido derivada de urgencia horas antes en gravísimo estado. Al parecer, una sustancia que le habían inyectado en un tratamiento estético migró a sus pulmones y esto le habría producido un cuadro infeccioso que derivó en una insuficiencia respiratoria que fue determinante y letal para Manuela.

Un certificado médico de defunción del Hospital de Alta Complejidad refiere una posible causa de muerte, pero los forenses judiciales que realizaron la autopsia fueron más prudentes y prefirieron tomar muestras de un pool de órganos para que estudios microscópicos más profundos y precisos puedan establecer sin temor a equívocos qué fue lo que le causó la muerte a la chica, de 24 años, madre de un niño de 5.

Este dato será determinante para definir la continuidad del proceso y la situación legal de la obstetra Mónica Laprovitta, quien está imputada del delito de homicidio culposo.

También será importante precisar los componentes de la sustancia que la occisa tenía alojada en sus pulmones y cuyas muestras también fueron tomadas por los forenses para ser sometidas a estudios bioquímicos.

Mientras tanto, la profesional imputada pidió su exención de prisión para evitar su arresto, trámite que sus abogados están llevando adelante ante el Juzgado de turno y que debería definirse en las próximas horas.

La jueza Karina Paz, en tanto, dispuso el lunes a la mañana el allanamiento de la vivienda de la calle Julio A. Roca al 800. El resultado fue positivo, porque secuestraron varios frascos con sustancias que serán periciadas, jeringas y otros elementos que podrían ser muy útiles para avanzar con la investigación.

Desde el Poder Judicial se pidió a todas las personas que se consideren damnificadas por procedimientos estéticos realizados en el referido consultorio, que se dirijan a la Fiscalía de turno o al Juzgado de Instrucción y Correccional de la doctora Paz, a radicar la correspondiente denuncia penal a fin de unificar los hechos y coordinar una investigación más ordenada.
LaMañana