«Que haya una fecha me alivia, me permite saber que voy a poder reanudar mi vida, que hace más de dos años que está paralizada», dice Paula Sánchez Frega (29). Después de más de dos años y medio de ansiada espera, finalmente el Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Corrección N° 3 de La Rioja resolvió que el 21 de noviembre se inicie el primer juicio por el denominado caso de «pornovenganza», que tiene a Paula como víctima de la publicación digital de material sexual.

Patricio Pioli, ex pareja de Paula, está imputado por “coacción agravada y lesiones”, delitos que prevén un máximo de seis años de prisión efectiva. Se trata de un caso inédito en el país, dado que la joven riojana se transformó en la primera mujer que logra llevar a juicio a su ex, quien viralizó videos y fotos sexuales -tomados en tiempos de noviazgo- luego de separarse.

«Él la amenazó durante mucho tiempo, exigiéndole que vuelva a estar con él, de lo contrario, difundiría el material íntimo», le dice a Clarín Sebastián Andrada, abogado de la denunciante. «Serán cinco o seis jornadas y el veredicto estará antes de la feria de diciembre, que empieza el día 22. Imagino que será un castigo ejemplar y Pioli cumpliría una pena de prisión«.

En su encuentro con Clarín, el tatuador Patricio Pioli (36) estaba convencido de su verdad, negando los hechos de los que se lo acusan.

En su encuentro con Clarín, el tatuador Patricio Pioli (36) estaba convencido de su verdad, negando los hechos de los que se lo acusan.

¿Qué tendrá de novedosa esa figura legal? «Que la intimidad de la pareja se va a proteger por primera vez«, responde la propia Paula a Clarín, quien transmite algo de alivio, aunque arrastra desde hace meses mucha pena, dolor y bronca. «Esperé demasiado esta fecha y hoy lo único que anhelo es que empiece y termine para que yo, de una vez por todas, pueda volver a ser«.

Paula cuenta que desde hace más de dos años que esta «detenida, paralizada, sin poder trabajar de manera continua y sin poder conciliar el sueño sin que tenga que tomar pastillas». Y agrega: «Lo único que pido es tener normalidad en mi vida, no es tanto, y creo que este juicio me va a ayudar a encontrarla. Confío en la Justicia porque sé las pruebas que se van a presentar. Sólo resta esperar una buena decisión tanto del fiscal como del juez».

Un par de meses atrás, a Paula la acechaba el pesimismo en torno a la Justicia. «Estoy cansada, angustiada, mi vida no tiene sentido… Total, mi verdad nunca va a salir a la luz«, le había confesado a Clarín. «Mi ex (Patricio Pioli) tiene a todos comprados».

Paula y Pioli se conocieron cuando ella entró al local donde él se hacía tatuajes en la ciudad de La Rioja. A los dos meses de relación, Pioli se fue a vivir a su casa, a los cuatro el vínculo empezó a resquebrajarse por continuas peleas cotidianas que se amplificaban y escenas de celos de ambos lados. A los ocho meses ella pudo echarlo, no sin antes recibir un sinfín de insultos, y amenazas en torno a la publicación de videos y fotos sexuales.

El tatuador grababa las relaciones íntimas con el consentimiento de ella, quien por entonces confiaba en su novio. «Yo no le preguntaba para qué, pero no me molestaba; pensaba que no pasaría de su círculo de amigos».

Paula Frega no vacila: "Hoy mi prioridad está puesta en el juicio. Quiero que llegue pronto y pase lo más rápido posible".

Paula Frega no vacila: «Hoy mi prioridad está puesta en el juicio. Quiero que llegue pronto y pase lo más rápido posible».

Dentro de los altibajos, Paula cuenta que trabaja en una peluquería, lo que le permite poner la cabeza en remojo. Y pese a todo el desasosiego que viene padeciendo, también sabe reconocer su encomiable esfuerzo por salir adelante. «Intento mantenerme de pie ante tanta adversidad, tratando de no caer nunca, y ser siempre fuerte. Sigo adelante por mis afectos y si caigo vuelvo a levantarme».

Militante ferviente de los derechos de la mujer y cara visible del movimiento feminista en su provincia, Paula cambió de abogado hace unos meses, porque entendía que era contradictorio que su defensora anterior tuviera como cliente a un violento.

Cuenta regresiva para un juicio que será testigo, marcará un punto de inflexión y será el primer antecedente de cómo la Justicia tratará, de ahora en más, este tipo de delitos, mediáticamente conocido como «pornovenganza», que no están contemplados por el Código Penal y busca ser incorporado por un proyecto de Ley impulsado por el juez de Cámara Federal de Casación Mariano Borinsky.

Clarín
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