El ministro de Defensa, Luis Petri, y los principales jefes de las Fuerzas Armadas pusieron este mediodía en marcha un inédito despliegue militar en Rosario para brindar apoyo y suministros a la lucha contra el narcotráfico, tras semanas de violencia y crímenes con sello mafioso y un único objetivo: generar terror. La formalidad fue un acto frente al Monumento a la Bandera, a orillas del Paraná, al que asistió el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.

En la ciudad epicentro del drama narco se desplegarán, según pudo saber Infobae, unos 120 uniformados, el patrullero fluvial ARA Ciudad de Zárate y dos lanchas rápidas tipo Guardian, cinco helicópteros modelos Bell 412EP y AB-206, 22 camionetas, pertrechos de apoyo logístico -desde baños químicos a cocinas de campaña- entre otros recursos materiales.

Es todo lo que pueden aportar las Fuerzas Armadas para este tipo de incursiones, debido a las restricciones que impone la Ley de Seguridad Interior y de Defensa Nacional. La mayoría de los vehículos serán puestos a disposición de la Gendarmería, Prefectura Naval, y las policías Federal y de Seguridad Aeroportuaria que fueron destinadas a Rosario. Hasta ahora, se estima que enviaron unos 1.000 uniformados federales.

Petri llegó con los cuatro jefes militares más importantes del país: el del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Xavier Isaac; el del Ejército, general de brigada Carlos Presti, de la Armada, contralmirante Carlos Allievi; y de la Fuerza Aérea brigadier mayor Fernando Mengo. Se trató de un gesto político de fuerte compromiso con la lucha contra el narcotráfico, pero también representó un mensaje hacia el interior de las FFAA, luego de las tensiones que hubo en torno a la intervención de los uniformados en Rosario.

El Gobierno aclaró que los uniformados no van a participar de los operativos que realicen en el terreno las fuerzas de seguridad, tanto las federales como las provinciales, y que su actuación sólo estará limitada a proveer de servicios de apoyo en las unidades donde estén asentados los efectivos y a tripular los helicópteros y los navíos. Del resto de los vehículos, dijeron fuentes oficiales, “entregaron las llaves” para ser operados por Gendarmería o Prefectura.

El marco normativo

El lunes el Poder Ejecutivo aprobó unas reglas de carácter “confidencial” para que las Fuerzas Armadas intervengan en las tareas de apoyo en Rosario. A través de la Resolución 266/2024, el Ministerio de Defensa instruyó al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas a llevar a cabo las “‘Operaciones de Apoyo al Sistema de Seguridad Interior’ conforme a lo establecido en el artículo 27 de la Ley de Seguridad Interior N° 24.059 y su Decreto Reglamentario N° 1273/1992, en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe”.

El Ejército ya aportó camionetas, camiones, combis, ómnibus y drone para tareas de vigilancia. Petri designó a un coronel mayor como el “Representante del Estado Mayor Conjunto de Fuerzas Armadas que integrará el Comité Operativo Conjunto para la coordinación de las Operaciones de Apoyo al Sistema de Seguridad Interior”.

En ese ámbito, el jefe militar asignado -cuya identidad pidieron mantener en reserva por cuestiones de seguridad- estará en coordinación con el jefe operativo de las fuerzas de seguridad, para asistir tanto las demandas logísticas como de transporte que requieran los uniformados policiales en territorio o la Prefectura en el Paraná.

“Las Fuerzas Armadas van a trabajar en el transporte estratégico y táctico. También con las compañías de ingenieros y los elementos de comunicaciones, así como los de arsenales y de intendencia. Creemos y estamos absolutamente convencidos que vamos a derrotar al narcotráfico”, sostuvo Petri días atrás, al anunciar la intervención militar.

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